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LOS RITOS FÚNEBRES EN BUENAVENTURA: UNA FIESTA DE DESPEDIDA

  • 15 sept 2015
  • 5 min de lectura


Buenaventura, principal puerto del Pacífico Colombiano se ubica a 115 kilómetros de la ciudad de Cali, tiene un clima húmedo tropical y desde que empezamos a recorrer sus calles y a hablar con sus habitantes sentimos el calor de la gente y el interés por ayudarnos desinteresadamente. Llegamos después de dos horas de un angustioso viaje por carretera debido a la falta de pericia del conductor y a su irresponsabilidad ya que no le importaba adelantar a otros vehículos en curvas y no disminuía la velocidad por más que se lo pedíamos.


Nos bajamos cerca de la casa de doña Juana, preocupados porque llevábamos cámara y demás equipos para poder grabar las entrevistas y temíamos que nos pasará algo; llegamos a la casa de la anciana pero se encontraba dormida; nos dirigimos entonces a la casa de doña Isabel Mena, esperamos un rato a que se arreglara y salió a atendernos, a pesar de sus 97 años camina erguida, se sentó frente a nosotros y empezó a hablar de temas varios, del clima, de la inseguridad, de cómo se vivía mejor antes; tratamos de centrarla en el tema objeto de esta crónica: los ritos fúnebres y empezó a contarnos paso por paso lo que sucede cuando una persona muere y nos aclaró que dependiendo de la edad del difunto se siguen ciertos ritos.


Si es un niño menor de 14 años el que muere, se celebra pues se dice que es un angelito que va de regreso al cielo; se baña y se viste al niño de blanco o de rosado y se le pone una corona de flores en la cabeza. Si ha quedado con los ojos cerrados estos se le abren con dos palitos pues cuando llegue al cielo tiene que tener los ojos abiertos para que pueda ver a Dios. La caja en la que se deposita al niño es blanca o la forramos con tela blanca y se coloca encima de una mesa.


En la noche anterior al entierro del niño se baila alrededor del cadáver y se canta así “Que se embarca y se vabuen viaje a la gloria se vatu padrino y tu madrinacanalete te han de da¡Buen viaje...!” Estos cantos se entonan mientras formamos un círculo alrededor del niño y empezamos a bailar el chigualo. Hay una mujer que hace el papel de madrina y ella coge el cadáver, mientras cantamos el cadáver que se deposita en una sábana blanca va pasando de mano en mano.


El niño no puede pasar su última noche solo, lo acompañamos los familiares, los amigos y cantamos y bailamos toda la noche, le hacemos una fiesta de despedida, pues nos alegramos porque el niño va a regresar al cielo y va a hacerle compañía a otros ángeles como él. Como estamos celebrando tomamos diversas bebidas


El día del entierro nadie llora, todos seguimos cantando y acompañamos al cementerio a la mamá que es la que lleva el cadáver, estamos felices porque el niño se ha ido al cielo a jugar con los otros àngeles y hacer parte del coro celestial.


Si es un adulto el ritual cambia en algunos detalles, cuando la persona muere la familia se encarga de preparar el video donde será velado que es un lugar sagrado. Se baña con mucho cuidado al difunto, se le viste con la ropa que él o ella han escogido para ese momento, se le amarra un cordón en la cintura amarrado con siete nudos que representan los escalones que hay que subir para llegar al cielo y se acuesta el cadáver en el altar.


El altar se arregla con una mesa, se cubre con sábanas blancas, se coloca una almohada en la cabecera y se adorna con algunos objetos negros como señal del luto, de duelo. Se colocan cerca del altar algunas imágenes del santo del que el difunto era devoto. Cuando llegan los familiares, los amigos, los conocidos, los vecinos se empieza a repartir café, aguardiente, dulces, pues con esto se agradece la presencia a los acompañantes.


En el velorio en el que están presentes muchas personas se canta, se reza y se rinde homenaje al muerto y a sus familiares. Siempre se reúne un gran grupo de rezanderos y rezanderas que saben oraciones para el difunto y para todos los santos y se turnan para rezar toda la noche. La gente se organiza en pequeños corrillos y se habla de diversos temas, no solo del muerto sino que se cuentan cuentos y chismes; el velorio sirve para que los amigos se reencuentren y se afiancen sus lazos de amistad.


El novenario es parte principal del ritual, durante nueve días y noches los familiares rezan, cantan, velan para acompañar al difunto en su viaje al más allá. Empiezan a llegar familiares y amigos de tierras lejanas y la casa de la familia se convierte en un hospedaje al que llegan unos mientras otros se van. Durante este tiempo los que permanecen acompañando al difunto juegan cartas, dominó, parqués, pasan el tiempo hablando y jugando. Las mujeres rezamos varios rosarios durante estos nueve días pues con las oraciones ayudamos al alma a despegarse del cuerpo.


El noveno día se organiza la tumba y se llevan diferentes ofrendas de objetos que necesitara el difunto durante su viaje al más allá y mientras se organiza todos cantamos: “Levanten la tumba, levántenla ya, que el alma se ausenta pa´ nunca jamás. Adorar el cuerpo, dorar la cruz, dorar el cuerpo de mi buen Jesús, de mi buen Jesús”.


Doña Isabel se ve cansada, nos despedimos de ella y le agradecemos por habernos brindado toda esta información tan valiosa y ella se ríe y nos dice que no nos olvidemos de ella, que volvamos a visitarnos para contarnos más historias. Nos dirigimos de nuevo a la casa de doña Juana, ella permanece en una cama y no entiende lo que le decimos, su bisnieto le pregunta algunas cosas y ella nos dice que tiene ciento ocho años y que nació el 9 de Mayo de 1907; nos canta una canción de un arrullo. Nos despedimos de ella y le damos las gracias pues no queremos cansarla.


Tomamos una lancha para ir a Pianguita, una isla cercana a Buenaventura, allí hablamos con niños, con adultos, hacemos unas tomas y nos regresamos pues nos va coger la tarde para regresar a Cali. La playa está muy llena de basura, se ve mucha pobreza, pero los niños juegan felices y se divierten; los adultos pescan y hacen artesanías.


El regreso a Cali es muy accidentado, nos demoramos mucho en el viaje, llegamos cansados pero satisfechos pues hemos recogido suficiente información y hemos conocido a personas amables, generosas y que sin conocernos nos han abierto las puertas de su casa y nos han permitido conocer muchos detalles de los rituales funerarios y nos han motivado para planear un próximo viaje para estar presentes en algunas de estas ceremonias.



DESCRIPCIÓN


Lugar: Ciudad e Buenaventura - Isla Piangüita

Entrevistados: Doña Juana (109 años) - Doña Isabel Mena (97 años)

Fecha: 04/Sep/2015

Logística: Se sacaron $170.000 para gastos durante el viaje, los equipos fueron prestados por la Universidad Autónoma de Occidente. En medio de una de las entrevistas el equipo falló y no se logró capturar el audio de la misma.






 
 
 

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