Entrevista Alexander Mosquera
- 13 sept 2015
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Para comenzar con la realización de esta entrevista, cabe mencionar, que en su principio se contó con la total disposición por parte del entrevistado para su realización, previamente fue informado de la temática a tratar y se logró recolectar información por medio de una grabación de audio de aproximadamente 10 minutos, en la instalaciones de la Universidad Autónoma de Occidente.
Alexander Mosquera es un joven de 29 años de edad, nació en el año de 1986 en Pizarro, choco; lugar donde residió durante sus primeros 14 años. Tras una travesía corta de 8 meses en Bogotá el año 2000, Alexander llega al lugar el cual es su hogar hoy en día, la ciudad de Santiago de Cali, para él una ciudad muy distinta a su sitio de origen. El joven chocoano actualmente cursa la carrera de ingeniería electrónica en la Universidad Autónoma de Occidente; con la experiencia de vivir 15 años en la capital del valle, Alex como es también conocido, afirma que su desplazamiento hacia Cali no se vio motivado por actos de violencia como generalmente se piensa, sino, fue la búsqueda de nuevas oportunidades de mejora de vida y educación, tal como su padre lo anhelaba. Para él, la figura de su padre fue un gran pilar en su niñez, haciéndolo responsable de adquirir habilidades para afrontar su independencia como ser humano. No es fácil desprenderse de la raíces de su natal Pizarro, es algo que fácilmente se puede inferir al tan solo oírle hablar de su amado choco; y es que para él, esa época, en su pueblo, donde su abuela le enseñó a nadar, a cruzar el rio en balsa como él lo expresa, fueron para él, momentos que no podrá olvidar, el sentirse millonario con cincuenta mil pesos en su bolsillo, salir con su hermano y primos, a donde ellos quisieran, con la tal seguridad que nada malo les iba a suceder; muy distinto se siente ahora, viviendo en la ciudad en donde a su primer día de haber tocado tierras vallunas fue víctima de la delincuencia local. Alexander, joven trabajador, poseedor de una actitud alegre y descomplicada, añora volver a pisar tierras chocoanas después de 10 años de no hacerlo, pero es consciente que ahora la violencia que no lo alejo de su hogar, le está impidiendo volver a reencontrarse con sus familiares, amigos y con aquella playa del Bajo Baudo, en la cual su niñez transcurrió, pero que en su mente aun reposa.




















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