DEJANDO ATRÁS SU AMADA TIERRA, EN BUSCA DE “FELICIDAD”
- 14 sept 2015
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Muchos de los Colombianos que nacen en el seno de una familia campesina, sueñan con viajar a la “Gran ciudad” para encontrar nuevas oportunidades y tener mejor calidad de vida
Esa era la equivocada idea de Alexander Mosquera, que tan solo a sus 15 años y apalancado por su madre y abuela, decidió emprender un viaje sin retorno a su bello campo en la Cabecera municipal, Pizarro Chocó. Alexander como otros colombianos, llega a Cali, por ser una gran ciudad en comparación a su pueblo, buscando otras oportunidades que en su casa no podía tener, y en calidad de vida, el estudio y la formación personal se quedaba pobre.
Ingenuamente pensó que aquí tendría la herramienta perfecta para construir un futuro prometedor, pero solo a las 2 semanas de haber pisado la “tierra prometida” – Cali - fue víctima de fleteo, de ahí en adelante Alexander no podía sentir una moto porque siempre pensaba que lo iban a matar.
Tristemente muchos migran a Cali creyendo que van a encontrar realizar sus sueños, y aunque si - algunos lo hacen - la gran mayoría se quedan con el vacío en el pecho por haber abandonado su hogar en la tierra que los vio nacer. Tenemos una variedad de personas como Alexander, que provienen de distintas regiones del País. Colombia, y en el caso específico Cali, se convirtió en un resguardo para muchos a la hora de buscar una mejor calidad de vida.
Hoy, Alexander a sus 29 años de edad, lamenta profundamente haberse ido del campo que lo vio crecer, donde dice haber tenido una excelente vida, hasta que decidió salir de allá, cuenta que las personas son tan cálidas, que las familias se distinguen entre todas, que todo el mundo está pendiente del otro – y no por chisme – pero si tratan de permanecer unidos y atentos a que no le pase nada a ninguno de sus vecinos.
Mientras que de Cali, no se habla tan bien, y si Alexander logró hacer sus estudios superiores en la ciudad, pero ahora dice que si pudiese regresar el tiempo nunca hubiera dejado su tierra, su campo, porque la ciudad le mostró que está diariamente expuesto a sufrir daños psicológicos, y físicos al ser atacado por la delincuencia común, algo que jamás tuvo que vivir en su campo amado del Chocó.



















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